Basófilos

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Imagen de un basófilo

Los basófilos son un tipo de glóbulo blanco (leucocito). Ellos representan sólo alrededor del 1% de las células blancas de la sangre. La función primaria de un basófilos es liberar un producto químico conocido como histamina en respuesta una infección. La histamina es una sustancia química que tiene muchas funciones, pero es el principal responsable de la iniciación de una reacción inflamatoria.

Estas células son parte de una familia de células blancas de la sangre conocidos como granulocitos, llamado así por los gránulos distintivos de material dentro de sus membranas celulares. Estos gránulos contienen piezas de información de interés para el sistema inmune, y compuestos que el sistema inmune utiliza cuando responde a una infección o inflamación. Entre otras cosas, los basófilos pueden liberar histamina y heparina para responder a una sospecha de infección. La liberación de los gránulos se conoce como la desgranulación.

Basófilos altos y bajos

Los recuentos de basófilos normales pueden variar, dependiendo del paciente y la situación. En una persona sana, el recuento es normalmente muy bajo.

  • Basófilos altos. Una serie de condiciones diferentes puede aumentar la cantidad de basófilos, incluyendo enfermedades respiratorias, infecciones y trastornos de la sangre. Esta condición se conoce como basofilia. Leer más.
  • Basófilos bajos. El bajo recuento de basófilos se produce cuando se encuentran a menos de 20 células por litro de sangre humana. Esta condición se conoce como basopenia. Leer más.

El nombre “basófilos” es una referencia al hecho de que estas células tienen tintes y colorantes muy fácilmente, convirtiendo un púrpura viva cuando se tiñen con los colorantes de base utilizados para preparar muestras para el estudio y la identificación. La tinción hace basófilos más fácil de ver, ya que se destacan de una muestra de sangre, aunque la mancha oscurece las estructuras internas de la célula. Cada basófilos tiene dos lóbulos núcleo, rodeado por los pequeños gránulos que lleva.

Los basófilos se originan en la médula ósea, donde se crean las células madre. Circulan por todo el cuerpo en la corriente sanguínea, con la capacidad de pasar en diversos tejidos, según sea necesario. Cuando un agente infeccioso es detectado por el sistema inmune, basófilos responden, junto con numerosos otros tipos de células blancas de la sangre. Los investigadores creen que además de ayudar en el sitio de una infección, estas células también ayudan al cuerpo a desarrollar inmunidades mediante el almacenamiento de la información que puede ser utilizada por las células T.

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